Extramuros




Epidemia de indiferencia o el síndrome del hincha futbolero

Todos abocados a causas colectivas, enarbolamos banderas, gritamos en grupo pero solamente para ahogar nuestros propios gritos individuales generados por miedos (propios, no ajenos) que nos atormentan. Y adictos a la queja, el luchar por utopías (esto es sabido de antemano) nos da un pretexto para quejarnos. Y seguimos evitándonos y evitando al próximo. Mi amigo, mi hermano, mi vecino tiene problemas? que se joda, yo lucho por causas generales. Es mirar extramuros sin recorrer el patio interno. Trepados en la atalaya se nos mueren de hambre los que están adentro. Es hacer propia la patada de otro y nosotros, apenas si podemos caminar. Gooool! pero de otro...

Andrés de Vera
12:17 p.m. 16/09/2013

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